Intenta ponerle fe Alcaraz: “¡Qué sí, que se puede!”. Pero a la voluntad del murciano la contradicen la gestualidad y los aspavientos, primero, y un contratiempo en el costado izquierdo después. “No puedo, no puedo”, dice al dirigirse a la red, cuando ya ha renunciado porque el dolor crece y ve imposible remontar al danés Holger Rune, compañero de quinta, también amigo y ahora semifinalista de París Bercy. Pese a que el fisio le haya masajeado la zona y a que haya ingerido un par de pastillas, no hay remedio y antes de que finalice el desempate del segundo parcial, 3-1 abajo y habiendo cedido el primero por 6-3, decide entregarse. El nórdico, pues, se medirá con el intratable Felix-Augger Aliassime este sábado.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *