La secuencia concluye entre empujones, codazos y carreras. Ocho hombres de negro rodean a Carlos Alcaraz a su salida del entrenamiento en la Pista 5, tratando de evitar el abordaje masivo de los aficionados al tenista por el que hoy día beben los vientos. A su espalda, también dentro del círculo de seguridad, camina con cara de circunstancias el agente del tenista, Albert Molina, mientras que el técnico, Juan Carlos Ferrero, y el fisioterapeuta que cuida del murciano estos días parisinos, Juanjo Moreno, se han desmarcado para evitar el estrés que ha formado la marabunta en los 200 metros comprendidos entre el marco del entrenamiento y el vestuario de la Philippe Chatrier. Sintetiza este último: “¡Ya ves la que está liando nuestro Carlitos! Una locura…”.

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