Volvía Carlos Alcaraz al escenario que el año pasado lo despidió de uñas, el Palais Omnisports de Bercy, que ahora lo recibe cono honores y aplaude la victoria: doble 6-4 (en 1h 12m) frente al japonés Yoshihito Nishioka, que le puso mucho empeño al principio y luego, al ver que no había forma de hincarle el diente al rival, se dejó sencillamente llevar por la inercia. Hoy por hoy, hace falta mucho más para rendir al español, que luce el número uno del circuito y apura una temporada a todo trapo, al sprint y sin resuello desde el primer día. Se nota, por tanto, la erosión de tanta tralla y tantos partidos; figuran ya 68 en el contador, distribuidos en 17 torneos y el doble compromiso en la Copa Davis, en febrero (Marbella) y septiembre (Valencia). A estas alturas, Alcaraz compite contra los demás y a la vez mira de reojo a su chasis.

