Asiste Roma a una exhibición de poderío que concluye con Carlos Alcaraz coronado, reluciente y todavía más reforzado. Es la primera vez en el Foro Itálico. Y asiente Jannik Sinner, sin pilas después de haber perdido el primer set. No había posibilidad de retorno alguna para él: “Eres el más fuerte sobre tierra”, se dirige con sinceridad el español, más que feliz después de haber batido por 7-6(5) y 6-1 (tras 1h 43m) al número uno, desbordado por la triple vía: física, técnica y táctica. Le llegaba demasiado pronto el test. No así para este Alcaraz hegemónico que viaja como un cohete sobre la arena, habiendo completado a sus 22 años la escalera del éxito —Montecarlo, Barcelona, Madrid y Roma— y pletórico en dirección a Roland Garros, que ya se avecina.

