El curso pasado, cuando accedió por primera vez al cuadro principal de Wimbledon después de haber peloteado dos años antes sobre la hierba con Roger Federer cuando todavía era un júnior, Carlos Alcaraz experimentó por primera vez la sensación de jugar en La Catedral. “Fue increíble”, describe el murciano, que hoy entrará en acción frente al tallo Jan-Lennard Struff (hacia las 15.30, Movistar Deportes) y entonces recibió una cálida ovación. Esa tarde, la grada inglesa descubrió definitivamente el talento del español, sobre el que hoy día hay millones de ojos. En su ficha de la ATP ya figuran los cetros de Umag, Miami, Barcelona y Madrid, y su presencia genera una expectación similar a la de las figuras más consagradas.

