En Indian Wells ya ha comenzado la acción –los primeros partidos se resolvieron entre el miércoles y el jueves, en la apertura del torneo–, pero en realidad el show comenzó antes. En el instante en el que Carlos Alcaraz puso el primer pie en el desierto californiano, la masa se desplazó a la zona de entrenamiento para seguir de cerca las diabluras que dibujaba el murciano durante el entrenamiento con el estadounidense Frances Tiafoe, tipo con buen sentido del humor, buen encajador; y, una vez allí, el aficionado pudo comprobar que el español –19 años de pura Generación Z– no solo ha superado la prueba del algodón y podrá competir en el primer Masters 1000 de la temporada, sino que llega, porque así lo dice el protagonista, “a full”.

