A media tarde, el pelotón de enviados especiales que ya ha tomado posiciones en las instalaciones de Roland Garros enfila la sala de conferencias para escucharle a él, el número uno, el máximo atractivo de esta edición que se presenta tan abierta y tan imprevisible. Una certeza: no está Nadal. Muchas incógnitas: ¿Podría ser él? ¿Tal vez Djokovic? ¿Acaso Medvedev? ¿Y por qué no un gran pelotazo de Rune, Sinner o Ruud? En todo caso, Carlos Alcaraz se expresa sin pelos en la lengua: cree, tiene fe, aspira. Y va a por todas.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *