Es mentira. En el fútbol un 0-0 no siempre son dos bostezos. No los hubo en la final de la Copa inglesa, intrigante hasta la ruleta de los penaltis. Tan ceñidos son los partidos entre Liverpool y Chelsea que si el pasado 27 de febrero precisaron de 21 penaltis para decidir la Copa de la Liga en favor de los reds, esta vez requirieron 14 lanzamientos para que el conjunto de Jürgen Klopp —que ya ha ganado todos los trofeos posibles con los rojos— levantara su octava FA Cup. Con la final de la Champions a la vista, a este Liverpool, en el que se lesionó Salah, le van las copas. El trajín de este equipo es tremendo. A esta fecha aún tiene opciones en la Premier y tiene el reto del Madrid el próximo día 28. Casi nada.

