No compiten representantes rusos ni bielorrusos, excluidos por la organización en una decisión acompañada de polémica, porque la decisión aparta al número uno masculino, Daniil Medvedev, y a un buen puñado de jugadores y jugadoras de primer nivel; tampoco hay puntos en juego, en otra muestra de solidaridad con el pueblo ucraniano que, a su vez, provocará cambios más que significativos en la actualización del ranking el 11 de julio; por primera vez, no se celebrará el tradicional Middle Sunday, la pausa que se hacía el domingo a modo de transición entre la primera y la segunda semana de la competición; adiós a esos sorbos dulzones de Robinsons, el refresco que estaba ligado al torneo desde 1935 –el segundo patrocinio más extenso tras el de las pelotas de Slazenger, compañeras de viaje desde 1902–; e incluso no está el añorado rey, Roger Federer, ausente después de haber encadenado 22 participaciones consecutivas desde 1999.

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