Las consecuencias reales de la crisis en la que se ha metido Aston Martin son ahora mismo incalculables si tenemos en cuenta que la división de Fórmula 1 es el escaparate más luminoso de una marca de coches que en el último mes ha visto como el valor de sus acciones ha caído más de un 28%. Si atendemos a las noticias que genera el paddock del Mundial que este fin de semana está instalado en Melbourne, para la primera parada del calendario, este trompazo no es nada comparado con el descalabro que puede llegar a producirse en la compañía.

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