<strong>Adrián Ben</strong> (Viveiro, Lugo, 1998) tiene ganas de abrazar a los suyos y está preocupado por Beiro, su perro de agua, que tiene problemas en un ojo. «La mariscada siempre puede esperar», asegura con esa media sonrisa que se esconde siempre tras el trabajo bien hecho. El atleta gallego visita la redacción de MARCA con su reluciente oro europeo colgado del cuello, una medalla que curiosamente le ha quitado un peso de encima.

