Se nos ha ido Rafita oficialmente, aunque desde hace tiempo ya estaba muy lejos, traspasada la línea en la que la vida se convierte en agonía. Una de las terribles consecuencias que provocan ciertas enfermedades es que, si se alargan en exceso, terminas poco a poco teniendo dificultades para recordar a tu amigo sano y vital para quedarte con la imagen de los tristes encuentros más recientes, cuando la enfermedad avanza sin descanso ni piedad, haciendo cada vez más difícil reconocer al maravilloso ser humano con el que tuviste la enorme fortuna de compartir una importante parte de tu vida.

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