Ada Hegerberg (Molde, Noruega; 26 años) parecía predestinada a gobernar el fútbol. A los 19 años fichó por el poderoso Olympique de Lyon y un año más tarde se coronó como la mejor jugadora de Europa. Había más lugar en sus vitrinas: en 2018, se convirtió en la primera futbolista en levantar el Balón de Oro. “¿Sabes perrear?”, le preguntó el presentador de la gala. La broma machista le hizo torcer el gesto a la noruega, que amagó con abandonar el escenario. No estaba dispuesta a dejarse intimidar por France Football como tampoco por la federación de su país. Renunció a participar en el Mundial de 2019 por las diferencias estructurales entre las selecciones masculina y femenina de su país. “No era una cuestión de dinero, era una cuestión de valores”, recuerda la delantera del Lyon. No fue su única lucha. En enero de 2020 se rompió el ligamento cruzado de la rodilla derecha. La lesión se complicó y estuvo 20 meses de baja. Hoy Hegerberg está de regreso: marcó dos goles en la semifinal ante el PSG y estiró su récord mejor artillera de la historia de la Champions: 58 en 59 partidos. Ahora busca levantar su sexta Copa de Europa este sábado ante el Barcelona.

