Fieles a su estilo, los Golden State Warriors enderezaron el rumbo del segundo partido de la final de la NBA en el tercer cuarto. Hasta entonces, la cosa les había salido más bien espesa, pero llegó, como siempre, Stephen Curry, y como a veces, Jordan Poole, y se acabó la discusión a base de triples. El último lo anotó Poole sobre la bocina y casi desde el medio campo. Total, que los Boston Celtics acabaron 21 puntos abajo, y al término del partido el marcador (107-88) hablaba este domingo por la noche con elocuencia.

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