Con la humildad y el gesto risueño que le caracteriza, sonríe y festeja otra vez Marcel Granollers, al rescate. Falló de entrada la bala de Carlos Alcaraz, lesionado; también la de Paula Badosa, igualmente en la reserva; y ningún representante español logró progresar individualmente hasta los octavos, por primera vez en la historia del torneo. Así que lamentos y cabezas gachas. Pero ahí está de nuevo él, de la mano del argentino Horacio Zeballos, para inscribir por segunda vez su nombre en el palmarés después de que ambos se coronaran en la Caja Mágica hace cuatro años: doble 6-4 (1h 15m) ante Marcelo Arévalo y Mate Pavic. Es decir, un encumbramiento a lo grande.

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