El Barça sigue con su lucha para entrar entre los primeros ocho en la Champions. Y eso que comenzó fatal. Su primer tiempo fue pésimo. Había que ponerse las pilas para la segunda parte y bien que lo hicieron. Empezando por el técnico, que supo reaccionar a una alineación en la que había dejado en el banquillo, de manera sorprendente, a algunos jugadores. Pero Flick tenía un plan de partido a 90 minutos. El alemán va dosificando a sus jugadores, aunque a veces apure demasiado y el resultado no sea tan bueno como en la primera parte. Pero aportó soluciones; para eso está un entrenador.

