Vigente campeón del mundo y de Europa con España. Nombrado mejor jugador del Eurobasket conquistado con la selección hace mes y medio. Máximo anotador (17,2 puntos por partido) y reboteador (6,9) del equipo campeón en la cita europea. Una estrella. Y sin embargo, el último suplente en su equipo en la NBA. El caso de Willy Hernangómez refleja esa mirada tan diferente que en ocasiones tienen el baloncesto europeo y la liga estadounidense sobre una de sus piezas. El pívot madrileño, de 28 años y 2,09m, regresó a finales de septiembre a Nueva Orleans para enrolarse en su tercera temporada en los Pelicans con un traje diferente al que vestía antes del verano. El oro que se colgó con la camiseta número 14 de la selección (dorsal que eligió por ser el mismo que Fernando Alonso) con un protagonismo desbordante en ataque le mandó de vuelta a la NBA con la autoestima por las nubes y la convicción de que su figura sería más relevante que en otras campañas.

