Álex Márquez fue la mejor Ducati en Mandalika… a excepción, claro está, de su hermano. El sábado, Marc Márquez obró el milagro y ganó un Sprint que ni él ni nadie esperaba que pudiera conquistar. Tuvieron que pasar bastantes cosas inesperadas para que el ’93’ se impusiera en una pista maldita para sus intereses. Luego en la carrera dominical ya le tocó asumir la realidad (la Desmosedici sufrió un problema con la carcasa y con su neumático trasero que les hizo perder mucho rendimiento). Las Aprilia volaron y, por ende, acabaron arrasando en el recinTo de la isla de Lombok con un aplastante póker (colocó a sus cuatro corredores en las cuatro primeras posiciones) y, para más inri, Pedro Acosta se coló entre las tiránicas RS-GP y las Ducati de los hermanos naturales de Cervera.

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