El Barcelona sigue encontrando dinero. Y, sobre todo, sigue comprando tiempo. Tiempo para terminar el Spotify Camp Nou, tiempo para recuperar toda su capacidad de generar ingresos y tiempo para conseguir que el crecimiento económico previsto sea suficiente para hacer frente a una montaña de compromisos financieros. Ahí está ahora buena parte del partido económico del club azulgrana. La última operación retrata bien ese equilibrio: el pasado 19 de septiembre, los socios compromisarios aprobaron 510 millones de euros de nueva financiación, divididos en dos grandes bloques, con 300 millones destinados a completar las obras del estadio y otros 210 millones mediante bonos respaldados por futuros ingresos audiovisuales de LaLiga y la UEFA.

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