Una noche para perder la cabeza, la especialidad de la isla, con España dejándose la sensatez en el vestuario para golear a Rumanía y amarrar su plaza en el Europeo. Ibiza, que presume de las mejores madrugadas del mundo, se sumó a una borrachera de goles que se alargó hasta siete, y Can Misses se transformó en la mejor pista de la isla blanca. Pablo García ejerció de anfitrión, puso su nombre en la puerta y fue invitando a rondas hasta dejar la mesa en un 7-1 que sabía a clasificación. Tres goles suyos echándose el equipo a la espalda, dos de Gonzalo y sendas firmas de Iker Bravo y Yarek compusieron la fiesta ibicenca de la Rojita.

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