Hace cuatro años, el fútbol femenino español cambió para siempre. Por primera vez, una selección se proclamó campeona del mundo. Se trataba del combinado sub-17, que conquistó el título mundial con Toña Is en el banquillo y Claudia Pina como la gran figura del equipo, balón de oro del torneo. Aquel éxito supuso un espaldarazo para todos los avances que llegaron después, como la profesionalización de la liga, y también para las carreras de las jugadoras, algunas como la delantera del Barcelona, ya consagrada en la élite. Ahora, España tiene la oportunidad de dar un nuevo impulso al fútbol femenino y a una prometedora generación en una nueva final del Mundial sub-17 (este domingo a las 15.30, por GOL Play), en la que defiende ante Colombia la corona con el objetivo de convertir a España en el primer país que gana dos ediciones seguidas del torneo. También sería el segundo país después de Corea del Norte que consigue dos Mundiales de formación en el mismo año, sumando el título conseguido por la selección sub-20 en agosto.

