Camina Carlos Alcaraz por el St. Jakobshalle (la casa del gran Roger Federer, ya un aficionado más) cabizbajo en busca de la solución, pero no hay remedio que valga. No ante Felix-Augger Aliassime, un rival que empieza a convertirse en un incordio para el español, que le da vueltas y más vueltas al tarro, pero que choca con la fría realidad numérica: tres duelos, tres derrotas. El año pasado el canadiense lo frenó en el US Open, lesión mediante; hace mes y medio volvió a toparse con él en ka Davis en La Fonteta de Valencia, pero acusó sobremanera el agotamiento de su trazado triunfal por Nueva York y también perdió; y llega ahora un tercer encontronazo resuelto de la misma forma, con una derrota (6-3 y 6-2, en 1h 21m) que volatiliza la posibilidad de disputar la final del ATP 500 de Basilea.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *