La indignación en el Mallorca era evidente al final del encuentro ante el Espanyol. La jugada que marcó el partido, un posible penalti de Brian Oliván sobre Ángel Rodríguez acabó con Maffeo y Javier Aguirre expulsados en el banquillo, algo por lo que Jaume Costa puso el grito en el cielo al finalizar el choque. «Los árbitros deberían empatizar con nosotros. Creo que por el bien de los jugadores… deben saber que estamos a mil revoluciones», comentó.

