Puedo decir con orgullo que soy un granaíno de Kilmarnock (Escocia). Llegué por primera vez a Granada en 2018 para estudiar Traducción e Interpretación durante mi Erasmus. Rápidamente me enamoré de la ciudad por sus calles, por el trato de la gente, por el buen tiempo que hace… Y, sobre todo, porque tenía equipo de fútbol. Siempre he pensado que hay que hacerse del club del lugar en el que vives para poder ir los fines de semana a algún estadio. Cuando terminé la beca de estudios regresé a mi país, pero ya con la idea de mudarme a España. Lo conseguí. Primero a Málaga, dónde me salió trabajo como traductor. Más tarde encontré otro puesto en el que se me permitía teletrabajar, así que me instalé en la ciudad de la Alhambra.

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