De un tiempo a esta parte el nombre de Giuliano suele usarse como arma arrojadiza contra su entrenador. Precisamente amparándose en el apellido que el propio jugador decidió no usar en su carrera como futbolista, comenzó un ruido a su alrededor que no hizo otra cosa que sacar una gran versión del pequeño de los Simeone. Tras completar el encuentro en Anoeta, la cara de felicidad de Giuli al celebrar su gol en el tiempo de descuento reflejaba la cara de un chico que se quitó un peso de encima.

