Han pasado 45 años. En el camino, un Mundial de Fútbol, finales de la Champions League, títulos en casi todas las disciplinas deportivas y un sueño que tardó en volver a materializarse: el de devolver a Madrid a la Fórmula 1. Pero ya está aquí y Madring aterriza en el calendario de forma estruendosa. Todos dicen que no han visto cosa igual. Y ya es una realidad, quiere ser un icono y sólo hace falta que los monoplazas recorran los más de cinco kilómetros (5.419) entre las zonas de Ifema y Valdebebas. El domingo y en el corazón de la recta principal, una estrella del presente se unirá al legado que dejó el recordado Gilles Villeneuve en 1981.

