Los extremos han perdido presencia en favor de los centrocampistas en el Barça de Xavi Hernández. El entrenador azulgrana, que apostaba de inicio por atacar desde los costados con Dembélé y Raphinha, ha dado más protagonismo a los laterales y ha llenado la divisoria con un cuarto volante o con un futbolista de banda menos individualista y más asociativo como Ansu Fati o Ferran. El despliegue de Frenkie de Jong, ya sea en calidad de mediocentro o de interior, ha sido tan determinante como la pujanza de Sergi Roberto y Jordi Alba o Balde, así como la recuperación de un central agresivo de la talla de Koundé. La flexibilidad táctica de Xavi explica de alguna manera las goleadas barcelonistas contra el Villarreal y el Athletic después de la derrota en el clásico y la práctica eliminación de la Champions ante el Inter.

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