Voy a intentar explicarme para no salir a boinazos de este razonamiento. Rodri es nuestro capitán, nuestro Balón de Oro, nuestro eje en la Selección, un jugador de leyenda. Este verano se han pegado por él Madrid y Barça, entre otros, y es un lujo tenerle en nuestra Liga, pero veo cómo está el Real Madrid y lo que tiene en mediocampo y cómo está el Barça y lo que tiene en mediocampo, y no sé si para mí sería ‘titularísimo’ —que diría el bueno de Manuel Pellegrini— en ninguno de los dos equipos. Él se decantó por el Barcelona en un momento dado de la negociación y, por lo tanto, le saco de la ecuación del Real Madrid, pero me mantengo con lo de la necesidad innecesaria para el Barcelona. La prueba es que, cuando salió unos minutos el otro día ante el Athletic (28 minutos) y ante el Rayo (27 minutos), el cuerpo no pedía verle en el encuentro. Las cosas le estaban funcionando bien a los de Flick y era como empezar a darle minutos de rodaje, pero ya está.

