Más de doce horas. Decenas de cámaras. Sets repartidos por toda la ciudad deportiva (Alfredo Di Stefano). Jugadores entrando y saliendo de grabaciones y José Mourinho apareciendo por sorpresa para comprobar qué hacían sus futbolistas. Por un día, Valdebebas dejó de parecer una ciudad deportiva para convertirse en un gigantesco plató.

