A la espera de la resolución final en Granada, la lógica invita a pensar que, como Giro y Tour, parece que LaVuelta no va a tener mucha historia. Parece el sino de este ciclismo moderno que vive bajo la tirania implacable de Tadej Pogacar y de Jonas Vingegaard cuando el campeón del mundo no entra en el concurso. No ha habido más.

