El impacto de la covid-19 en el fútbol español fue letal. No tanto en esa primera temporada 2019-2020 que fue interrumpida en marzo, si no especialmente en la siguiente. Con un cierre de estadios al público durante todo el año que hizo descender los ingresos tanto de los clubes como de la propia competición. Los clubes tuvieron que tomar medidas, entre ellas recortar gastos —como fue en el caso de los fichajes— y algunos incluso tuvieron que ampliar capital. Unos pocos años atrás el capital extranjero ya había llegado a LaLiga, pero la pandemia hizo que subiera como la espuma y poco a poco, especialmente la Segunda División, el fútbol español ha pasado a estar, en gran parte, en manos de inversores foráneos.

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