Un estudio de la Universidad de Osaka ha dado con una de las claves de las personas supercentenarias. Es decir, las que alcanzan los 110 años. Los investigadores, cuyos resultados se han publicado en la revista Cell Reports, han detectado la presencia de linfocitos T citotóxicos CD4, que favorecen la adaptación del sistema inmunológico pese a tener una edad tan avanzada.

