El Trabzonspor invitó a Isaac Kearney, un niño aficionado del Liverpool con síndrome de Wolf-Hirschhorn que previamente había conocido a Salah en Anfield, y a su familia para regalarle un día inolvidable, reuniéndole de nuevo con Mohamed Salah. Un gesto cargado de humanidad que refleja la filosofía de un club que entiende el fútbol como algo mucho más grande que los fichajes y los trofeos.

