El Barça ha pulsado el botón de reseteo, tan socorrido en los aparatos electrónicos que dejan de funcionar para borrar su configuración y dejarlo en su estado original de fábrica, y el resultado ha sido la mayor catarsis en la historia reciente de la sección. Su nuevo director deportivo, Xevi Pujol, como si de un jefe de mantenimiento se tratase, ha sido el encargado de ‘restaurar’ el sistema que tan mal funcionaba, depurando la plantilla con once salidas, nueve fichajes y un nuevo entrenador. Una reconstrucción sin precedentes en un club obligado a romper con la etapa más frustrante de la última década. El objetivo es tan claro como urgente: evitar un cuarto año consecutivo sin títulos.

