Fue como ver a Lionel Messi incapaz de conducir un balón con el pie izquierdo en un campo de fútbol. Adam Ramsay-Peaty se arrojó a la piscina con la hidrodinámica de un saco de piedras, ayer en los Europeos de París. Emergió en última posición en su serie de 50 metros braza. Rezagado como iba desde la salida, no le dio tiempo a recuperar y tocó la pared en 27,34s. Dos segundos más lento que su récord mundial de 2017 (25,95s) todavía imbatido. Más lento incluso que las 166 marcas que ha registrado a lo largo de su carrera competitiva en el primer nivel, seis de las cuales siguen siendo los mejores tiempos de la historia del 50 braza.

