Luca Hoek traspasó una frontera que parecía prohibida para España. Tranquilamente, de pie junto a David Popovici, el segundo nadador más rápido de la historia no le intimidó. Se ajustó las gafas negras como si ya viviera en la otra dimensión. Sin complejos, convencido de su naturaleza superdotada para fluir y armado de los cuádriceps y los glúteos que se fabricó con pesas en los últimos meses, registró el tiempo de reacción más corto de la prueba y en 58 centésimas de segundo se despegó del poyete antes de volar hacia el agua como un torpedo. Solo tiene 18 años. Pero 47,26 segundos después había transportado a la natación española, él solo, al primer mundo de la velocidad.

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Melancolía de Hugo en la tormenta de Kos

La segunda jornada del Europeo de Natación acabó con una exhibición de Luca Hoek pero empezó del modo más decepcionante para la natación española. Estella Llum Tonrath, que venía de conquistar dos títulos europeos júnior y de batir el récord de España en 2m 8,03s en junio, nadó la final de 200 metros espalda en 2m 9,05s. Un minuto más lenta que su mejor versión. Regreso al pasado. Quinto puesto en una de las pruebas de peor nivel de marcas de los campeonatos que se celebran en París. Una oportunidad perdida de fácil acceso a las medallas. Malos presagios en un escenario que no trae buenos recuerdos para la delegación española.

Estella es una de las representantes de la nueva generación. Son los encargados de sacar a la natación española del desierto que se abrió con el declive de Mireia Belmonte tras los Juegos de Tokio de 2021 y su tétrica proyección en París 2024. Los españoles que acudieron a la cita de 2024 completaron la peor participación olímpica de la historia: solo dos finales, dos sextos puestos, y apenas una única marca personal mejorada (Carmen Weiler en 100 espalda). La experiencia sumó decepción a un lustro sombrío. Desde que Hugo González logró cuatro medallas en los Europeos de Budapest en 2021, los nadadores españoles no han rascado ni un metal. El triste recorrido del propio Hugo desde entonces refleja un estado de cosas. El mallorquín se clasificó séptimo para la final de 200 espalda. A tres segundos del magnífico Hubert Kos, que amenazó el récord de Peirsol con 1m 52,30s.

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