En Silverstone se expuso con una claridad meridiana que Aprilia cuenta este curso con una moto superior a la Ducati. Bien es cierto que el trazado británico, como dicho sea de paso también sucedió en Assen, es de los que favorecen las virtudes de la RS-GP. Se trata de una pista donde la velocidad de paso por curva marca la diferencia y ahí es donde se ve con mayor nitidez que la máquina de la firma de Noale es más competitiva que el prototipo ducatista. Como quedó bien patente mantiene mejor el rendimiento en el momento en el que las gomas empiezan a sufrir por el desgaste de las vueltas. La caída de la Desmosedici fue tan acusada en el Sprint que a Marc Márquez, que se quedó sin agarre, le fueron pasando pilotos hasta que al final logró un noveno heroico (sacó sólo 27 milésimas a Diogo Moreira, que se tuvo que conformar con ser décimo tras ver ondear la bandera a cuadros). A la postre, el ’93’ abandonó las instalaciones inglesas en cuarta posición en la general de MotoGP, pero mucho más lejos del líder Jorge Martín (en concreto, a 40 puntos).

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