Nada más anunciar que colgaba la bicicleta, y cuatro años después de su último Tour de Francia como ciclista, Chris Froome regresó hace unas semanas a las carreteras de la Grande Boucle como embajador de la marca de coches Skoda. Cada mañana, el ya exciclista británico nacido en Nairobi (Kenia), salió a rodar con algunos invitados a partir de las 6:30, luego los llevaba a la zona de salida y vivía la etapa de la ronda francesa con ellos desde un vehículo. A sus 41 años, el británico descubrió otra faceta de la carrera que le dio todo, con cuatro victorias (2013, 2015, 2016, 2017), y fue testigo directo de la gesta del esloveno Tadej Pogacar y sus históricos cinco Tours. Uno de esos días, charla de su vida y de ciclismo con otro ex del pelotón profesional, el español Pedro Horrillo, también embajador de la misma empresa.

