“¿Con quién va usted?”. La pregunta se repetía y la respuesta siempre era la misma: “Soy holandés, pero defiendo el fútbol que juega España”. Johan Cruyff se sentía muy a gusto con la final que iban a disputar la selección española y la de Países Bajos en la Copa de 2010. El que fuera líder del Ajax campeón de Europa e icono de la Naranja Mecánica, el asombroso equipo de los años setenta que conquistó el mundo sin ganar el título, derrotado por Alemania, no era un extraño precisamente para hablar de la evolución y el éxito del fútbol español, sino un cómplice revolucionario como futbolista del Barça que fue y más tarde como creador del Dream Team que encumbró al club azulgrana en 1992.

