Cuando la FIFA decidió ampliar el Mundial a 48 selecciones, muchos pronosticaron un torneo interminable y de menor nivel competitivo. Un mes después, la realidad ha sido bien diferente. A falta de solo ocho equipos, la Copa del Mundo ya ha pulverizado prácticamente todos los registros conocidos. Nunca un Mundial había reunido a tanta gente, había generado semejante impacto en internet ni había llevado al límite el rendimiento físico de los futbolistas. Los números hablan por sí solos: 6.259.584 espectadores en los estadios, una ocupación del 99,7%, 20.000 millones de visualizaciones de vídeo y récords que parecen sacados de otro deporte.

