España regresó a su cuartel general en Chattanooga con la satisfacción de la primera plaza, la ilusión de la entrada en los cruces, el cansancio de un largo viaje desde Guadalajara que es antesala de otro similar (Los Ángeles) y el dolor de las lesiones de dos de los suyos: Nico Williams y Yeremy Pino. Ahora el Mundial se adentra en el terreno de los cruces, en el que el margen de error se reduce a cero.

