Charles Leclerc se mostraba claro nada más terminar el primer día de acción del Gran Premio de Austria. «Es una mejora en la dirección correcta, pero no esperamos una bala mágica», contaba sobre las novedades del Ferrari centradas en la unidad de potencia gracias a la primera actualización del ADUO. Eran palabras positivas, pero en pista los coches de la Scuderia no terminaban de mantener el buen paso de Barcelona. Tanto el monegasco como Lewis Hamilton se quedaron a más de medio segundo. Pero, de golpe, el sábado amaneció con otra cara. El heptacampeón está pegado a George Russell y Kimi Antonelli, y la ilusión vuelve. Hay partido…

