No hubo partido. En ningún momento. Países Bajos necesitaba ganar a la peor selección del Mundial para evitar a Brasil en el primer cruce y lo hizo sin despeinarse. En siete minutos ya había resuelto la cosa ante una Túnez que mostró poquísimo durante todo el campeonato. Pese a la pequeña reacción de los africanos, los de Koeman no permitieron tonterías y se impusieron para convertirse en el rival de Marruecos en uno de los dieciseisavos de final más potentes e interesantes del Mundial.

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