Durante doce años, el nombre de Miroslav Klose presidió en solitario la tabla de máximos goleadores de la historia de los Mundiales. Dieciséis goles en cuatro torneos, una cifra que el delantero alemán alcanzó en Brasil 2014 tras participar en aquella noche aciaga del Maracaná en que su selección humilló a los anfitriones por siete goles a uno. Nadie, se decía, lo iba a alcanzar en mucho tiempo. Nadie, se decía también, tiene el recorrido mundialista de Leo Messi.

