Estados Unidos vuelve a levantar el telón de un gran espectáculo deportivo. Estadios gigantes, ciudades volcadas, selecciones repartidas por todo el país y una maquinaria organizativa pensada para impresionar al mundo. Pero, a pocos días del arranque, la postal perfecta que todos imaginábamos empieza a mostrar grietas. No por la organización, sino por todo lo que rodea al fútbol.

