Vuelve el campeón que faltaba, el Real Club Deportivo es el único equipo (de nueve) que alguna vez fue campeón de Liga que no estaba en Primera División. Tras vencer este domingo al Valladolid ha regresado a la élite. Lo hace tras ocho años que en realidad parecieron ochenta por la sucesión de acontecimientos por los que ha transitado. Dos descensos, dos ascensos, tres playoff que acabaron en lágrimas, cuatro años de amargura en unas categorías impropias de club, ciudad y afición para competir contra Guijuelo, Marino de Luanco, Calahorra, Tudelano o Cornellá. En ese tiempo el Deportivo perdió en Coruxo, cayó en Riazor contra el Compostela y, dos veces, con el Celta B. Una pandemia lo convirtió todo, si cabe, en más distópico. Pasaron seis presidentes con una prole de consejeros a su vera, once entrenadores, decenas de futbolistas, bastantes de ellos de medio pelo. Han sido 312 partidos de Liga, cuatro años en Segunda, uno en Segunda B y tres en Primera RFEF con decepciones de todo tipo, de las que curten. Mallorca, el controvertido epílogo liguero con el Fuenlabrada y los contagios de covid, los playoff perdidos sobre la hora con Albacete o Castellón en crueles desenlaces… Ahora el Deportivo vuelve a Primera División fortalecido tras liquidar la mayor deuda (168 millones de euros) jamás conocida en el fútbol español y con una masa social irredenta que le ha acompañado en todo ese purgatorio.

