El Gilles Villeneuve es un circuito donde los peligros abundan y están presentes en cada una de las esquinas del trazado. Ninguno se representa de forma tan clara como el archiconocido Muro de los Campeones en la última curva. El inicio del Gran Premio de Canadá fue un recordatorio permanente de las múltiples amenazas que los 4,361 kilómetros contienen, con un invitado que pocos esperaban y le costó muy caro a Alex Albon.

