Ocurrió en la tarde del martes, justo a la conclusión de la contrarreloj de Massa, la única de este Giro. Filippo Ganna, triunfador por aplastamiento, se sentó ante las cámaras de televisión, aún con la sonrisa en la cara, y confesó sus intenciones: “No puedo negar que la del viernes es la etapa que más ganas tengo de ganar este año”. La meta de Verbania, su casa, foto de postal a orillas del lago Maggiore, allí donde chocan los territorios del Piamonte y Lombardía, aguardaba expectante a su protegido. Pero no se dio.

