Álvaro Arbeloa llegó al banquillo del Real Madrid el 12 de enero de 2026 con veinte años de blanco a sus espaldas y el único sueño que le quedaba por cumplir. Xabi Alonso acababa de ser cesado tras la derrota en la Supercopa ante el Barça, el equipo llegaba cuatro puntos por detrás en LaLiga y el club necesitaba un hombre de la casa que tapara el agujero y recondujera el barco. Le tocó a él. Ascendido desde el Castilla —donde no llevaba ni un año— al banquillo más exigente del mundo.

