El mítico Linarejos fue testigo de la última resurrección de una ciudad inmortal. La gloria y el destino se unieron para sumar un granito más en la eterna historia de Extremadura, porque su equipo más especial, el de todos, está de vuelta. Su odisea por el barro va tocando su fin. De las cenizas del Extremadura UD y CF, ha emergido un proyecto capaz de sacar lo mejor de una indomable juventud y de una vieja gloria que han vuelto a demostrar que su hambre no tiene techo. Juntos, veteranos y noveles han devuelto el orgullo a una tierra de conquistadores que, por derecho propio, reclama de nuevo su sitio entre los mejores del panorama futbolístico español.

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